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filosofía chilanga

Progreso

Publicado por ix en 11 Marzo, 2008

No es un tema de estúpidos. La historia a lo largo de la historia se ha enseñado y se ha pensado así: a través de una finalidad, con una fundamentación última y trascendental, bajo la idea de un «progreso». Los estudios históricos se han fijado más en las generalidades de una época, tomando incluso la palabra «época» o «periodización» como herramienta de estudio, tecnicismo propio de la historiografía. El estudio de las grandes épocas, de las generalidades, no sólo se fija más en las generalidades que en los «hechos accidentales»: llamar a éstos «hechos accidentales» ya es decir mucho de la manera en que se los ha tratado. Casuales, azarosos, poco importantes. El estudio de lo accidental se le deja a los especialistas, son las grandes generalidades lo que cualquiera debiera saber acerca de su historia: los griegos, los romanos, la edad media, el renacimiento, la ilustración, la revolución industrial. Épocas que preceden y suceden a otras. Dice FOUCAULT en La arqueología del saber:

Desde hace décadas, la atención de los historiadores se ha fijado preferentemente en los largo períodos, como si, por debajo de las peripecias políticas y de sus episodios, se propusieran sacar a la luz los equilibrios estables y difíciles de alterar, los procesos irreversibles, las regulaciones constantes, los fenómenos tendenciales que culminan y se invierten tras de las continuidades seculares, los movimientos de acumulación y las saturaciones lentas, los grandes zócalos inmóviles y mudos que el entrecruzamiento de los relatos tradicionales había cubierto de una espesa capa de ACONTECIMIENTOS

(La palabra «acontecimiento» también la usa Derrida, y también para denotar eso inesperado que ocurre dentro de lo esperado. Lo no previsto, calculado o enmarcado dentro de lo posible, lo imposible precisamente.)

Pues bien, tenemos una historia de lo general, una historia incluso universal. «Estamos parados» encima de nuestra historia, pero no sólo eso: a nuestro presente lo explica la historia no sólo como construcción más o menos azarosa, casual; sino en un sentido muy fuerte: ladrillo sobre ladrillo, época sobre época, hemos avanzado, llenado los requisitos para llegar hasta donde estamos. Así se nos plantea la historia en la primaria. Así la enseñan, así la manejamos.

Creo que la idea angular es: somos nosotros los maestros de cualquier interpretación. El mundo se sustenta en nuestros hombros y no al revés. (”¿El fin de la historia?” de JAVIER SADABA, en Filosofía de la Historia Enciclopedia Iberiamericana de Filosofía, Trotta, Madrid, 1993, REYES MATE) Es decir: la historia es la interpretación que nosotros hacemos de la historia, no la historia per sé, transparente. Si la historia es una interpretación, habría que preguntarse si existen las interpretaciones verídicas, las que se adecuan completamente a la realidad, las interpretaciones que narran los hechos tal como sucedieron. Las que no son, vamos, meras interpretaciones. Sigo con Sadaba:

NIETZSCHE rompe con el optimismo de la modernidad. Rompe con una noción de progreso que se apoya en una razón que se nutre de su propio desarrollo. No hay fundamento original alguno, la razón es un arma de la vida y el sujeto no se apodera del mundo para darle algún sentido definitivo. Sujeto y mundo son, más bien, una ficción que nos ayuda a vivir.

¿Bajo qué condiciones es posible una interpretación verídica de la historia? Bajo la condición de tener elementos interpretativos ahistóricos. Conceptos morales, estéticos o epistemológicos que valgan en cualquier lugar o momento. Un buen ejemplo: la razón universal. O el sujeto trascental kantiano. Ahora, según yo la razón universal de Kant no es exactamente una racionalidad universal, pero eso es tema de otro post. En fin, ¿bajo qué condiciones es posible contar con elementos interpretativos ahistóricos? a ver si no las leyes de la historia marxistas terminan siendo más metafísicas que Heidegger. Lo ahistórico lo relaciono con las esencias, con el mundo de las Ideas. Vaya usted a saber si eso existe, para no confundirme yo sola aclaro mi punto: aquel que cree en interpretaciones verídicas de la historia tiene que creer en elementos interpretativos ahistóricos. Entonces tiene que creer en algo así como una esencia. Hasta aquí no necesariamente en “valores esenciales”.

Ahora, ¿qué es una interpretación teleológica de la historia? aquella articulación histórica del pasado que considera un inicio y un fin.

La historia en común equivale a un fin común

La historia ha sido como tenía que ser, ha sido buena, ha habido un progreso

Un estado natural,

traducir de un lenguaje a otro como si hubiera un mundo universal de objetos a los cuales referirse a través del lenguaje

Kant: La historia es condición necesaria para el desarrollo

Hegel: La filosofía equivale a la razón
es necesario para la filosofía de Hegel creer que sólo hay un modo de pensar

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